miércoles, 29 de abril de 2015

La problematización de la educación superior de nuestros políticos.

Los Mentideros de Puebla
Por Alfonso Gómez Rossi
En días recientes el Rector de la Ibero Puebla, Dr. Fernando Fernández Font, hizo una declaración ante la prensa en donde lamenta el bajo grado de escolaridad de los candidatos a diputaciones, en las próximas elecciones.
“Es una vergüenza, pues [los candidatos] tenían que estudiar cuando menos para que no suceda lo mismo que ha pasado en otras ocasiones (…) Lo que tendríamos que pensar, es ver mejor que candidatos tenemos que elegir. Si les falta una licenciatura lo que tienen que hacer es meterse a trabajar y estudiar en serio con eso.
Lo que crítica el dirigente de la institución Jesuita, es que de los 146 candidatos del estado de Puebla, sólo 43% tiene una licenciatura y de ellos sólo el 4% tiene un posgrado.
 ¿Por qué debemos preocuparnos de qué nuestros candidatos a Diputados, algunos de ellos futuros dirigentes ante el Congreso de nuestro distrito electoral, no tengan una formación de educación superior?
Antes de contestar esta pregunta, recordemos las declaraciones del entonces Presidente Vicente Fox, que el 11 de febrero del 2003, cuando una mujer queretana le informó que no sabía leer (pero que si recibía su información por medio de la televisión), Chente exclamó francamente: “¡Mejor! va a Usted a vivir más contenta.”
La declaración de Fox parece haberse convertido en mantra para muchos políticos poblanos y a nivel nacional, uno de los mayores exponentes de esta afirmación es el Presidente Peña Nieto.
Sólo reparemos en los videos de YouTube donde nuestro Ejecutivo confunde un estado con otro (Colima con Puebla ver https://www.youtube.com/watch?v=LTypDXgfCuk) o dentro de su ignorancia crea estados nuevos  (el estado de León y el de Lago de Moreno ver https://www.youtube.com/watch?v=sfKB0JcqsKo&feature=youtu.be) o no sabe cuál libro es su favorito porque probablemente no lee.
Parecería que los políticos actuales se han tomado las palabras de Fox a pecho; se vive más feliz siendo ignorante.
La idea es persistente en la cultura Occidental desde que Juan Jacobo Rousseau en su novela Émile instituyó la noción del Buen Salvaje, aquel hombre que era una mejor persona si se le alejaba de las perversiones que acompaña el vivir en la sociedad.
El político ignorante en su medio confirmaría la teoría de Rousseau. Parece feliz y para los que estamos fuera de sus enjuagues, vemos que parecen pasarla muy bien; tiene cortesanos y sicofantes que lo rodean y ensalzan su inteligencia; sale en revistas de corazón donde se les alaba el buen gusto que poseen, sus viajes al extranjero, sus relaciones con empresarios o celebridades importantes.
Parece que muchos de los que están en el candelero político no tienen que poseer conocimientos académicos para llegar a la cima, sólo tiene que pegarse a una estrella que los impulse y para ello, no se necesita un conocimiento universitario, pero si un entendimiento social además de una buena dosis de suerte.
El problema es cuando ya llegan al poder y aquí regresamos a la pregunta que planteamos líneas arriba; para ser un buen político ¿es necesario contar con educación superior? La respuesta es afirmativa.
Ordenar sobre una nación federativa y democrática como la nuestra requiere, un grado de conocimientos superior para entender el contexto local y la relación que guarda este con un mundo globalizado.
La democracia requiere que sus ciudadanos y dirigentes posean un bagaje de conocimientos que razonados por el intelecto personal y comunitario, los llevará a escoger las mejores políticas públicas para sus representados.
 En teoría las acciones políticas sólo deben realizarse a partir de conocimientos específicos sobre temas especializados y en nuestro sistema social y político, se asume que este canon de conocimientos se obtiene con una licenciatura y/o un posgrado.
El no poseer estos grados académicos implica que el candidato no tuvo la disciplina de atenerse rigurosamente a un programa de formación, encaminado a iniciarlo en el conocimiento de una rama de estudio, lo que significa para nosotros--que pagamos impuestos--que los políticos sin esta disciplina que los guíe, no tomaran la mejor decisión para sus representados.

Antes de concluir el artículo me gustaría hacer una acotación sobre el caso de Ángel Trauwitz; hay casos dónde el candidato realizó estudios en el extranjero, pero que no fueron reconocidos por la SEP y por lo tanto no aparecerá documentación sobre su formación académica en los distintos servidores de internet que nos informan sobre las cédula profesionales de los profesionistas. Lo conocí una vez, pero por conocidos tengo entendido que su formación es en un área técnica en hotelería y gastronomía por una institución suiza. Debemos evaluar también que aquellas personas que estudian en el extranjero pueden no obtener el reconocimiento de estudios de la SEP, ya que esta tiende a no reconocer programas de ciencias sociales y humanidades de otros países.