Los Mentideros de Puebla
Por Alfonso Gómez Rossi
El viernes 10 de abril se presentó en un salón de la Biblioteca
de la UDLAP el colectivo artístico “Cartograma Americana” para exhibir un
proyecto que están preparando para el año entrante. Lo que llama la atención de
su propuesta es precisamente la exploración visual que hacen de los distintos
tipos de identidades de género que existen
en la actualidad latinoamericana y que transgreden ciertos códigos de conducta
en México.
Mientras escuchaba su propuesta y veíamos en la
pantalla a la argentina trans Susy Shock vestida/o de drag, pensé lo lejana que se está
volviendo la visión esencialista y
tradicional de lo que es ser hombre y mujer.
Los lectores podrán preguntar… ¿cómo? ¿Identidades de
género? ¿Identidades sexuales? ¿Pues qué no hay sólo hombre y mujer? Hombre,
mujer; eso define los roles que tienen los
seres humanos y eso es suficiente para el funcionamiento de la sociedad.
Los órganos reproductores nos indican para que sirven las
mujeres, para que son buenos los hombres y así se puede quedar el tema.
Bueno, aunque
pudiéramos pensar que eso es suficiente para explicar a los seres humanos
comienza a haber una disidencia mayor entre las nuevas generaciones que están
en la pubertad y los veinte, que no sienten que su identidad queda definida a
partir del binomio “hombre” y “mujer” tradicional.
Algunos miembros de la generación y o millenial buscan definirse
a través de categorías que hasta la década del 80, hacía estremecer de miedo a
los poblanos.
¿Cuántos de nosotros
no habremos escuchado a nuestro padre decir “Gracias a Dios en la familia no
hay homosexuales”, aunque uno supiera que el tío Carlitos no salía de los Baños
la Limpia y hasta le echó el perro a uno de nuestros amigos? Lo que ofrece esta
etapa histórica es tolerancia y opciones, que aún no son comprendidas del todo por
los adultos que aún le temen a la sexualidad de sus hijos.
¿Cuándo comenzaron las sexualidades distintas en México?
Es una pregunta obligada que los historiadores sociales
colocan como 1901, cuando Don Porfirio aún era el Dictador de México; la fecha
específica es el 18 de noviembre de ese año. En la calle de la Paz en la Ciudad
de México, se vio un movimiento sospechoso en una de las casas de esa calle donde
entraban hombres y mujeres “raros”. Se hizo una redada en la que se arrestaron
a 41 hombres; 22 estaban vestidos de hombre y 19 de mujer. Se rumoró que en realidad habían sido 42,
pero que uno de los invitados había sido el Yerno presidencial—Ignacio de la
Torre y Mier—y jefe ocasional de Emiliano Zapata en su hacienda de Morelos.
El baile generó un escándalo en la sociedad porfirista del
que hay repercusiones a la fecha; debemos preguntarnos ¿por qué se considera
ese momento cómo él momento donde comienza la disidencia de género en México?
Para los historiadores que creen en la construcción de identidades
a partir de accidentes históricos, ese
fue el momento donde nace el homosexual mexicano.
Pero a pesar de que hubo
hombres y mujeres involucrados en acciones sexuales con personas de su mismo
sexo en la Nueva España y en algunas tribus prehispánicas como la del Reino de
los Totonacas, a estas acciones no se les conocía como homosexualidad, sino
como sodomía.
Homosexual fue
acuñada en 1869 por el húngaro Karl María Kerbetny que tomó del griego homos (igual) y del latín sexual para
describir una patología clínica que buscaba describir una conducta que podía
ser transformada mediante tratamiento médico para normalizar a la persona.
En México antes de la categoría homosexual existía la
sodomía; la acción sodomítica marcaba sólo al receptor de la experiencia homosexual.
El hombre que penetraba era hombre, el que estaba mal porque era como una mujer
era el penetrado. A este tipo de acción homosexual los investigadores del mundo
anglo-sajón le han llamado homosexualidad mediterránea por ser practicado
mayormente en Italia y España.
La categoría de homosexualidad hacía que estuvieran mal
tanto el que penetra como el penetrado y los convertía en enfermos que podían
ser tratados por un psiquiatra.
Es por ello que el
baile de los 41 marca un rompimiento con la homosexualidad mediterránea y da
paso a la homosexualidad como se entendería durante la mayor parte del siglo
XX.
El término homosexual engloba lo que hoy categorizamos como
LGBT; lésbico, gay, Bisexual y Transgénero. A medida que el conocimiento de la
categoría homosexual se fue especializando se dividió el conocimiento en
torno a las diversas preferencias de estas
personas que rompían con el entendimiento de las relaciones sexuales con fines
procreativos.
Como puede constatar el lector, la diferencia sexual ha
existido en México oficialmente desde 1901, pero ha sido a últimas fechas que
está saliendo del closet las identidades y sub culturas que existen en torno a sexualidades
disidentes en México.
Aunque el proyecto “Cartograma Americana” no contempla a
Puebla, me parecería interesante que abordemos el tema de la homosexualidad
poblana en la próxima columna para comenzar una discusión pública en torno a un
tema del que todos saben algo, pero del que casi no se escribe mucho para el
público general.