viernes, 8 de diciembre de 2017

La herejía de Luis de Carvajal, el mozo y la realidad cultural actual.
Por Alfonso Gómez Rossi
La muerte de Luis de Carvajal, el mozo, a manos de la Inquisición novohispana, replantea los argumentos del catolicismo sobre ciertas “verdades” contemporáneas.
El 8 de diciembre conmemora en el calendario católico la Inmaculada Concepción de María.
Para los que asumen que el término “Inmaculada Concepción” implica que Cristo nació sin pecado, les informamos que en realidad el término se refiere a su madre María, quien fue concebida por sus padres Joaquín y Ana sin que heredara de ellos la mancha del pecado original que arrastramos los hombres desde que Adán y Eva comieron del fruto prohibido (La Inmaculada Concepción).
Pero no nos detenemos en la Inmaculada Concepción de María, sino en otro evento truculento que ocurrió el mismo día, pero en 1596: ese día en Auto de Fe Luis de Carvajal, conocido como el mozo por ser sobrino de Luis de Carvajal, gobernador del Reino de Nuevo León, fue quemado por ser un católico que continuaba practicando las costumbres judías de sus ancestros (Adler, 2011).
No nos interesa hacer la crónica de su proceso, su encierro en San Hipólito su relapso y muerte; para ello remitimos al lector al artículo de Alicia Gojman de Backal, en Letras Libres (Gojman de Backal, 2017); lo que nos interesa es mostrar con la distancia que nos brinda el tiempo, los “errores de la Iglesia” católica al procesar y quemar a Luis de Carvajal.
La finalidad no es criticar a la Iglesia como institución opresora o como un esbirro del pasado que debe desaparecer, al contrario, el autor de este texto se considera católico y aplaude las cosas buenas que hacer la institución. Lo que deseo es reflexionar sobre el presente y su postura respecto a ciertas “verdades” que le causan conflicto en el mundo contemporáneo, particularmente su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo.
La Iglesia instituyó la Inquisición como parte de una búsqueda por la verdad a partir de lo que la historia conoce como la herejía de los Cátaros en la parte sur de lo que ahora es Francia.
Los Cátaros o albigenses eran un grupo de cristianos que estaban enemistados con las doctrinas que emanaban de Roma.
El Papa Inocencio III entendiendo que los Cátaros al cuestionar la autoridad de la doctrina católica ponía en aprietos a la institución en general, mandó primero a los Cistercienses para que les explicara los errores de sus creencias, pero fracasaron en convencer a los virtuosos albigenses.
Posteriormente Inocencio III autorizó que Domingo de Guzmán dejara la canonjía de la Catedral de Osma para que  pudiera predicarle a los cátaros y convencerlos de regresar a la fe de Roma. A pesar de que hay leyendas de que fue exitoso en la conversión de hombres y mujeres, los resultados le parecieron lentos a Roma que promulgó una Cruzada en contra de los albigenses.
Para los historiadores que están en contra del catolicismo, la Cruzada sirve para demostrar los horrores de los cristianos que estaban dispuestos a matar a otros cristianos por diferencias teológicas.
Al concluir la Cruzada, la Provence fue absorbida por el Reino de Francia y perdió su independencia. A partir de ese momento surgió la figura de la Inquisición, que tenía la finalidad de velar para que los católicos pensaran de la misma manera.
Sería la labor del sacerdote y de la feligresía obligar a sus vecinos, amigos y familiares para que “supervisaran” sus pensamientos y estos fueran acordes a la doctrina católica.
Aquí debemos aclarar que el Estado y la Iglesia eran responsables conjuntamente, porque el catolicismo era la ideología de Estado y de manera simple, los sacerdotes eran también parte de la maquinaria del Estado encargados de fortalecerlo a partir de las políticas de los gobiernos europeos.
La Inquisición no fue una institución permanente hasta que los monarcas ibéricos la establecieron como el brazo de Estado que unificaría ideológicamente a los reinos de Castilla, Aragón, Granada y Navarra.
La Inquisición no perseguía a las personas que no fueran católicas, eso le correspondió al Estado español que expulsó a los judíos en 1492 y a los Moriscos en 1609; la Inquisición se encargaba solamente de supervisar a los católicos, así que si hablamos del juicio de Luis de Carvajal, el mozo, se le persiguió porque era considerado católico por su bautizo y este sacramento lo hacía católico para la eternidad.
Aquí el vínculo que vemos es que no sólo era Carvajal un enemigo de la Iglesia a la que pertenecía por el bautizo, sino que también era un enemigo del Estado castellano por no ser un buen católico y el castigo que merecía era morir.
Aquí nos topamos con un problema que continúa a la fecha: la creencia de que la Iglesia Católica es la única institución que posee la verdad y al tender dominio sobre el conocimiento de la misma, trata de imponerla sobre otros grupos de personas para el beneficio del “Cuerpo Místico de Cristo”.
Lo interesante del argumento anterior es que si la Iglesia tiene control de la verdad y en teoría esta no cambia, ¿cómo explicamos la disculpa que pidió San Juan Pablo II al pueblo judío por el maltrato que sufrió a manos de la Iglesia Católica? O cómo debemos comprender a Luis de Carvajal ¿cómo un mal católico que practicaba el judaísmo? ¿O un judío que por culpa de la Situación política de Castilla tuvo que fingir ser algo que no deseaba ser?
A fin de cuentas no puedo dejar de contrastar esta situación con el presente y la situación que viven los homosexuales católicos: la Iglesia les informa que están mal… que ese no es el estilo de vida correcto, pero a la fecha no se ha determinado que causa la homosexualidad, aunque grupos católicos afirmen que es un trauma de la infancia que se puede curar con terapia y los doce pasos.
Su afirmación, que es mentira a la luz de lo que se sabe ahora, está destruyendo la vida de homosexuales que no se conforman al ideal católico y en un sentido más amplio intervienen para detener cualquier legislación que apoye derechos para la comunidad LGBT.

Referencias

Adler, C. y. (2011). CARABAJAL. Obtenido de Jewish Encyclopedia.com: http://www.jewishencyclopedia.com/articles/4015-carabajal
Gojman de Backal, A. (2017). El primer testimonio de un judío en América se escribió en México a fines del siglo XVI. El documento fue robado en 1932 y en marzo regresó al país. Letras Libres, http://www.letraslibres.com/mexico/revista/el-enigma-las-memorias-carvajal-el-mozo.
La Inmaculada Concepción. (s.f.). Aciprensa, https://www.aciprensa.com/recursos/la-inmaculada-concepcion-1113.



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