La Iglesia de Santo Domingo en Puebla.
La finalidad de este trabajo es analizar los elementos arquitectónicos y
la importancia cultural de la Iglesia de Santo Domingo en Puebla, pero
principalmente del altar mayor. Casi todos los trabajos que tratan sobre este
templo poblano describen y explican la belleza estética de la capilla del
Rosario, pero esta tarea en específico se encarga de analizar la fachada, altar
y nave central de la Iglesia de Santo Domingo. Por estas consideraciones
dividimos el trabajo en las siguientes secciones, cada una analiza elementos de
la orden y la manera en la que encajan en el templo:
2.- Historia de los Dominicos en Puebla
1.- Historia de la Orden de los Predicadores
La nave principal está diseñada para recordarle al visitante la obra
importante que realizaron los miembros de la orden dominicana para el
catolicismo; en ese sentido, la iglesia es un texto que conmemora las obras de
distintos miembros de la orden de Predicadores.[1] Si
nos detenemos a contemplar la fachada del templo, veremos la imagen de dos
perros recostados sobre la puerta de la entrada principal que parecen mastines;
entre ellos una imagen del arcángel San Miguel. Sobre el ventanal una imagen de
Santo Domingo de Guzmán hecha en mármol de Tecali al centro superior de la
fachada y una cruz de Calatrava flordelisada que representa la heráldica de la
orden en yeso:[2] a los extremos de esta
están dos perros que con sus patas columpian sendos globos. ¿Qué significan
estos elementos artísticos? Los explicamos a continuación:
Santo Domingo de Guzmán nació entre 1170 y 1173 en Caleruega, aldea del
reino de Castilla. Su familia era acomodada, como se constata por el hecho de
que ingresó como estudiante y posteriormente canon o arcediano de la catedral
de Osma. Hagiógrafos y biógrafos posteriores explicaron que su padre Félix era
miembro de la casa noble de Guzmán y su madre Juana de Aza también provenía de una
familia titulada, aunque estas son especulaciones de biógrafos posteriores a la
primera biografía de Domingo, titulada Libellus
y que escribió el Beato Jordán de Sajonia que lo conoció personalmente (Leicht,
1981, pág. 437) .
En la fachada se contempla un total de cuatro perros: de acuerdo con una
Leyenda [se] narra una visión que su madre, la
Beata Juana de Aza, tuvo antes de que Santo Domingo naciera. Soñó que un
perrito salía de su vientre con una antorcha encendida en su boca. Incapaz de
comprender el significado de su sueño, decidió buscar la intercesión de Santo
Domingo de Silos, fundador de un famoso monasterio Benedictino de las
cercanías. Hizo una peregrinación al monasterio para pedir al Santo que le
explicara el sueño. Allí comprendió que su hijo
iba a encender el fuego de Jesucristo en el mundo por medio de la predicación.
En agradecimiento, puso a su hijo por nombre Domingo, como el santo de Silos (Dominicos, s.f.) .
Aunada a
esta leyenda está el nombre de la orden que en latín es dominicanni, interpretado por algunos estudiosos como “Los canes del
Señor”, encargados de servir a Dios tan fielmente como lo haría un perro a su
amo humano (Hearne, 2007, pág. 24) .
El arcángel Miguel era la advocación bajo la que se puso el
templo de los dominicos en Puebla, pero los poblanos conocieron a la iglesia como
Santo Domingo por ser la orden de los dominicos quienes atendían el espacio (Merlo
Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 360) . Como remate a la
fachada está la cruz flordelisada que usaron los dominicos como parte de su heráldica
para ser reconocidos por la feligresía, y que algunos autores aseguran es la
cruz heráldica de la familia de Aza, la madre de Domingo (ver imágenes en
tablas 2 y 3). Analicemos ahora el rol de Santo Domingo y de sus hijos
espirituales para entender la decoración del templo.
Tabla 2: Cruz de los dominicos[4]
Tabla 3. La cruz de la familia De Aza o Daza[5]
Un accidente histórico marcó la vida
de Domingo de Guzmán: En 1203 Alfonso VIII monarca de Castilla y León decidió
solicitar la mano de una princesa danesa y mandó como embajadores para aquella
misión a Domingo de Guzmán y a Diego de Acevedo, el Obispo de la diócesis de Osma
(Sajonia, 1964, pág. 13) . En el camino hacia
las Marcas, transitaron por la región de Occitania (en el actual sur de Francia),
que durante los siglos XI y XII se caracterizó por ser el escenario de confrontación
entre los cátaros o albigenses y la Iglesia Católica (Ashley, 1990) . No le dedicaremos mucho espacio a
analizar la herejía, y sus creencias, pero es indudable que la confrontación
con los albigenses le dio forma y propósito a la vida posterior de Domingo de
Guzmán y a su orden.
Domingo contempló como
la herejía ganaba adeptos a partir de críticas al clero católico y el énfasis
que los albigenses pusieron a la importancia de la pobreza económica, de la
castidad y del estudio de los Evangelios para comprender lo que Cristo quería de
la humanidad. Domingo advirtió que para rescatar las creencias católicas, pero
sobre todo a las almas de los albigenses, era necesario cambiar las estrategias
que hasta ese momento se habían dictado desde Roma para regresarlos a la fe católica
(Pepler, The Dominican Spirit, 1945, pág. 86) . Mientras que Roma
había mandado prelados ataviados con lujo acompañados de servidumbre y caballos,
Domingo propuso que sus seguidores viajaran a pie, hicieran un voto de pobreza
y se cultivaran intelectualmente para evangelizar a los albigenses empleando
métodos similares a ellos enmarcados dentro de la espiritualidad católica (Sajonia,
1964, pág. 45) .
La labor evangelizadora de los
dominicos tiende a ser vista de manera extrema por los aliados y enemigos de orden.
Sus enemigos afirman que el trabajo de predicación de Domingo era incoherente,
que era dramático y que expulsaba espuma por la boca (Laveaga,
2007, pág. 94) .
Se le acusa también de haber apoyado a Simón de Montfort en la Cruzada contra
los Albigenses (1209-1229) y que su intolerancia fue responsable de la
fundación de la Inquisición (1229) (Pepler, The Dominican Spirit,
1945, pág. 89) .
Que en el debate en contra de los Cátaros en 1204 perdió el debate y al
hacerlo, también perdió el catolicismo que se vio obligada a defender su
postura a través de la Cruzada en la región de Provenza (Churton, 1987)
Para los defensores de Domingo, este fue un hombre coherente
y claro en su modo de hablar: para prueba está la historia del posadero con el
que habló toda la noche y que se convirtió al catolicismo al amanecer (Sajonia, 1964, pág. 18) . Se observa también
en su capacidad de convertir a unas mujeres albigenses al catolicismo a las que
les consiguió una casa y que fue el primer monasterio dominicano en la ciudad
de Prouille (Sajonia, 1964, pág. 26) . Convenció a varios albigenses de retornar a
la Iglesia Católica, no apoyó a la Milicia de Cristo que luchó con Montfort
contra los albigenses y tampoco fue responsable de la Inquisición, que surgió años
después de su muerte (Knight, 2012) .
Imposible dilucidar que es verdad o
mentira entre las dos versiones: lo que nos importa es que Domingo a partir de
su experiencia con los albigenses fundó a la Orden de los Predicadores, que
como lo dice su nombre, buscaban predicar la palabra del Dios de los Evangelios
dentro del contexto de la Iglesia católica (Knight, 2012) . A la vez, adoptó la
Regla de San Agustín como la constitución que guiaría los pasos de la orden (Sajonia, 1964, pág. 42) . Los dominicos se
constituyeron en tres ramas: La primaria que era la de los Frailes, la
secundaria que era de las Monjas y la terciaria que era de seglares que seguían
la espiritualidad de Domingo, ya fuera dentro de comunidades que siguieran la
regla o llevando a cabo vidas normales, sin ser monjas o sacerdotes (Knight, 2012) .
En la visión de Domingo era
importante que sus hijos espirituales realizaran un trabajo de evangelización
en diversas partes de Europa y, durante su vida afirmó que dejar a los frailes
de su orden naciente juntos era un error, “ya que el trigo que permanece junto
se pudre;” los mandó en pares por distintos lugares de Europa como misioneros con
la finalidad de llevar las enseñanzas católicas
a Francia, Italia, España e Inglaterra (Sajonia, 1964, pág. 65) .[6] A su
muerte en 1221 en la ciudad de Boloña había sentado las bases para una orden
religiosa que se caracterizaría por su rigor intelectual, su devoción a la
Iglesia católica, por la creencia de que es necesario salvar las almas de las
personas y por participar en la universidad medieval y la inquisición con la
finalidad de lograr los objetivos de Dios y la Iglesia Católica (Leicht,
1981, pág. 437) .
Uno de los aspectos que no se debate es la relación entre el fundador de los
dominico y el Santo más popular del catolicismo: Francisco de Asís. En sus
templos en Puebla encontramos elementos comunes que muestran la amistad entre
Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís.
Santo Domingo y San
Francisco vivieron en el mismo período histórico, a fines del siglo XII y
principio del XIII de lo que ahora denominamos la Baja Edad Media (1200-1453
d.C).En aquel momento la sociedad feudal experimentaba una serie de cambios
políticos y sociales que estaban transformando la economía feudal de manera
visible y redefiniendo conceptos del rol de los individuos frente a la Iglesia
y su gobierno: Estado, Monarca, Papa el rol de la religión, filosofía
aristotélica y los comienzos de una economía capitalista comenzaron a
desarrollarse en aquel período (Pepler, The Dominican Spirit, 1945, pág. 88) .
En
ese esquema de cambio, las ciudades comenzaron a hacerse más grandes con la
migración de siervos y aldeanos que escapaban de la pobreza económica del campo
para buscar mejores oportunidades dentro de las urbes europeas. El cambio poblacional
generó una crisis en la espiritualidad católica medieval: un gran número de
ciudadanos se encontraban al margen de la religión católica y alejándose de los
preceptos cristianos que el papado consideraba necesarios para la salvación de
las almas. En este esquema complejo surgieron las órdenes mendicantes que
promocionaban una mezcla de religiosidades que trataban de incorporar las
creencias medievales con las nuevas realidades económicas y sociales que
significaron el declive del feudalismo (Rosenwein, Barbara H. Y Lester K. Little, 1974, pág. 16) .
Las
órdenes mendicantes serían las encargadas de llenar los huecos que dejaba el
clero diocesano así como las órdenes monásticas que permanecían fuera de los
centros urbanos y que no se daban abasto con el flujo de personas que llegaron
a sus diócesis (Andrews, 2006, pág. 115) . Como su nombre
indica, las órdenes mendicantes tenían el propósito de vivir de la mendicidad
católica; es decir que querían vivir en la pobreza como Cristo lo había hecho
de acuerdo a los Evangelios, pero al mismo tiempo deseaban ayudar a las
personas más desprotegidas por la sociedad feudal que vivían en las ciudades (Pepler, The Dominican Spirit,
1945, pág. 88) .
Entre
las órdenes mendicantes que destacaron en el medioevo y hasta la Reforma
Protestante se encuentran los franciscanos y los dominicos, ambos integrados a
la familia de los mendicantes pero con espiritualidades distintas: mientras que
los dominicanos u orden de Predicadores proponían un conocimiento de Dios a
partir del estudio, particularmente de Aristóteles y Tomás de Aquino, los
Franciscanos promovían un acercamiento a Dios a partir de la pobreza y la
entrega al prójimo (Andrews, 2006, pág. 105) . Los fundadores de
ambas órdenes eran contemporáneos y de acuerdo a las crónicas de aquella época,
los dos se conocieron y trataron en Roma lugar del que surgió una amistad que
estrecharían el resto de sus vidas. José Salvador Hernández Contreras,
O.P. Narra una leyenda que explica por
qué surgió la amistad:
Cuenta la tradición, que un día que estaba Santo
Domingo en Roma pidiendo al Papa aprobase la fundación de su Orden, tuvo un
éxtasis:
Vio
a Cristo suspendido en el aire y en actitud de arrojar sobre el mundo tres
lanzas que tenía en su mano debido a la corrupción que reinaba en la tierra. La
Virgen María viendo a su hijo en tal estado exclamó: ‘¡Hijo mío!, ¿Qué vas a
hacer? Ten compasión de la humanidad. Voy a proporcionarte dos siervos fieles
que lucharán para someter al mundo a tu voluntad.’ Cristo contestó a su Madre
‘Quisiera que me presentaras a esos dos hombres.’
La
Virgen presentó a Domingo de Guzmán y a Francisco de Asís a Cristo: él entonces
dijo: ‘En efecto estos son verdaderos siervos míos. Estoy seguro que pondrán
gran empeño en hacer lo que has dicho Madre.’
Al
día siguiente después de la visión y estando Domingo en la iglesia de Roma,
coincidió con Francisco en misa. Los dos se abrazaron y besaron, y Domingo le
dijo: ‘Tú eres mi compañero; conmigo recorrerás el mundo. Establezcamos entre
nosotros un compromiso de colaboración. Seamos fieles a Cristo, y no habrá
adversario que pueda vencernos.’
De
allí data la tradición de que en la fiesta de San Francisco, los dominicos se
reúnen con ellos y celebran la Eucaristía, y de la misma manera, los hermanos
Franciscanos en la fiesta de Santo Domingo.
Tabla
4. La Virgen presentando a San Francisco y Santo Domingo. Detalle retablo
mayor.[7]
Los hijos espirituales de
ambos, asumieron que la amistad entre los dos santos, significaba la unión
fraternal de ambas órdenes religiosas en sus primera, segunda y tercera ramas.
La tradición de la amistad de Francisco y Domingo es parte de la historia del
arte de sus respectivas Iglesias: en los templos de ambas órdenes encontraremos
las imágenes de ambos santos en diversas partes de la decoración de los
edificios católicos y anglicanos. En el retablo principal de la Iglesia de
Santo Domingo se ve la importancia que se le dio a la amistad de los santo: al
centro se encuentra San Francisco de Asís y debajo de él su amigo Domingo de
Guzmán.
Tabla 5. Retablo mayor templo de Santo Domingo en Puebla[8]
El
retablo es importante en el contexto del templo dominicano, ya que en él se
encuentran los santos más importantes de la orden hasta el siglo XVII. Cada una
de las imágenes representa una hagiografía particular que reafirma el rol de la
religión a partir de la espiritualidad dominicana. Dentro de la Orden en la
Edad Media sobresalen otras dos figuras que transformarían la comprensión del
catolicismo desde una perspectiva dominicana, ambos doctores de la Iglesia: Catalina
de Siena (1347-1380) y Tomás de Aquino (1225-1274), que vemos en el retablo del
ábside y que de acuerdo a la investigación de Fray Antonino Peinador, OP se ve a
Tomás a la mano izquierda de Santo Domingo, y a Catalina en la misma hilera
pero a la extrema derecha de Santo Domingo.[9]
En el caso de Catalina, esta fue una mujer de la República de
Siena que era de la tercera rama de la familia dominicana. Fue una mujer que
tuvo el don de la profecía y que obtuvo el respeto de laicos, sacerdotes, Papas
y Obispos. Abogó por que el papado dejara la Corte de Aviñón y regresara a
Roma, lo que logró con el Papa Gregorio XI aunque esto no durara mucho tiempo,
pues el Papa murió a los pocos meses de malaria (Butler, 1864) .[10] A pesar
de que su intervención parece infructuosa en la perspectiva del tiempo, sus
escritos místicos, el estigmatismo que padeció hicieron de su figura una de las
mujeres dominicanas más admiradas para las generaciones posteriores (Butler, 1864) . En la Iglesia de
Santo Domingo cuenta con su capilla, que para Merlo fue en hasta mediados del
siglo XVIII la capilla de San Juan Nepomuceno (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 372) .
Tabla 6. Altar de Santa Catalina de Siena[11]
El otro
Santo destacado fue otro italiano, Tomás de la familia noble de Aquino, los
castellanos de Rocca-Secca. Vástago de una poderosa familia que probablemente
estaba emparentada con los Hohenstaufen, Tomás entró a Monte Cassino con los
benedictinos con la finalidad de ampliar el poder de su familia (Cavanaugh, 1932, págs. 3-6) . Estando ahí
descubrió a los dominicos y su carisma, queriendo ingresar a la orden a pesar
de ir en contra de los deseos de su familia. Entrar a la Orden de los
Predicadores lo puso en contacto con las corrientes escolásticas del momento y
con la filosofía aristotélica que había sido re descubierta en Europa
Occidental, gracias a los árabes que lo habían traído a Europa a través de la
península ibérica (Cavanaugh, 1932, pág. 64) .
Tabla 7. Santo Domingo de Guzmán al centro, Vicente Ferrer a
su derecha y Tomás de Aquino a la izquierda.[12]
Tomás de Aquino sería importante en
el desarrollo de una filosofía y teología que vinculaba al conocimiento de Dios
en los evangelios al estudio del mundo natural. Asumía que el mundo natural era
un reflejo de las verdades contenidas en la Biblia y que estas sólo reforzaban
al Dios cristiano. Propuso que para conocer la voluntad divina se podía
estudiar la naturaleza para comprender los designios divinos. A través de la Suma Teológica, su obra central, explicó
y expuso todos los conocimientos de su tiempo y los explicó desde una
perspectiva católico-aristotélico que fortaleció al catolicismo hasta el siglo
XVII (The New Schaff-Herzog
Encyclopedia of Religious Knowledge Vol. XI, 1911, pág. 426) . Su tarea monumental
fue tan importante que en 1879 (seiscientos años después de su muerte), el Papa
León XIII a través de la Encíclica AEterni Patris explicó que para confrontar al mundo moderno era necesario
emplear las técnicas de Tomás de Aquino (XIII, 1879) . Santo Tomás también
tiene su capilla que de acuerdo a Merlo “ha perdido todas sus características
originales y se ha habilitado hoy con un altarcito neoclásico sin mérito
alguno” (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 370) .
Tabla 8. Capilla de Santo Tomás de Aquino[13]
Serían
esos tres Santos de la orden los que impulsarían el desarrollo y estatus de la
Orden de Predicadores dentro de Europa y posteriormente a través del mundo
dándole gran importancia a la Orden en la cosmovisión católica, pero antes de
dejar esta sección, debemos reflexionar sobre otros tres beatos de la Orden que
serán importante en la experiencia estética que se desarrolla frente a nuestra
mirada en la Iglesia de Santo Domingo en Puebla: Enrique Suzón, Alano de Arrupe
(o de Roche) y Reginaldo de Orleans.
Enrique Suzón es importante en nuestra narrativa ya que él
sería instrumental en el desarrollo de una teología estética que caracterizaría
al dominicanismo Barroco. Ponderemos por un momento la incongruencia que existe
entre una orden que se caracteriza por ser mendicante, que a la vez construyera
templos tan magníficamente aderezados durante los siglos XVI y XVII. El motivo
por el que se dio el quiebre entre la pobreza de la orden y la riqueza de la
decoración es por las teorías estéticas que el Beato Enrique Suzón tuvo, en el
que propuso construir templos ricos en decoración que sirvieran para dar gloria
al Señor presente en la eucaristía (Graef, 1941, pág. 356) . Para Suzón la
experiencia estética es primordial para poder entrever a Dios, pero esta sólo
existe a partir de “un fuerte intelecto que se deje en libertad” (Rozenski,
2008, págs. 59-60) .
Experimentar a Dios de acuerdo a la Vita
se logra a partir de escuchar música y la visualización de objetos vinculados a
la divinidad. Para Suzón la visualización de imágenes transporta al alma a
“reinos visionarios… pero es la música la que evoca las experiencias
reveladoras más intensas e íntimas” (Rozenski, 2008, pág. 60) conduciendo al
participante a lo divino. Gracias a su visón podemos entender que en la
construcción de las iglesias dominicanas se busca conducir al alma hacia la
salvación a partir de experiencias estéticas (Drane, 2015, pág. 124) .
Tabla 9. Beato
Enrique Suzón en el templo de Santo Domingo en Puebla[14]
Reginaldo de Orleans y Alano de
Arrupe (o de Roche) serían importantes en la devoción mariana que
caracterizaría la orden. De acuerdo a una leyenda, Reginaldo entró a la orden
para poco después caer gravemente enfermo (Sajonia, 1964, pág. 58) . Domingo de Guzmán
rogó al cielo que no le quitaran a tan valioso ayudante y en una visión se le
apreció la Virgen acompañada de Santa Catalina de Alejandría y Santa Cecilia.
Le ordenó a Reginaldo que contemplara un hábito, que sería el hábito de la
Orden de Predicadores (Catholic.net, s.f.) . Sobrevivió a su
enfermedad y les enseñó lo que la Virgen quería como uniforme de la Orden. El
uniforme consta de dos colores: el blanco y el negro. Existen dos
interpretaciones que explican los colores: el blanco representa la luz,
mientras que el negro es la obscuridad por la que se debe pasar para poder
llegar a la luz. En otra interpretación el blanco simboliza pureza mientras que
el negro simboliza penitencia y mortificación (Habits, 2009-2017) . Recientemente hay
académicos que cuestionan la veracidad de la leyenda y explican que el hábito
de los Cánones agustinos de la catedral de Osma, a la que pertenecía Santo
Domingo y que este sólo adaptó el hábito a su orden naciente. Otra versión
cuenta que el blanco y el negro eran los colores heráldicos de la casa de Guzmán,
a la que pertenecía la madre de Santo Domingo (Habits, 2009-2017) . Aunque no sabemos
cuál es el origen del hábito, en el tiempo del que nos ocupamos de Santo
Domingo encontraremos la combinación de colores blanco y negro en el altar
mayor y el púlpito y es un símbolo distintivo de la Orden de Predicadores.
Tabla 10. Pulpito de Santo Domingo con los colores de la
orden rematados por cuentas del Rosario.[15]
Alano de Arrupe (o de Roche) es el
otro hombre importante para la devoción mariana del Rosario dominicano. Hay
debate sobre sí la Virgen María se le apareció a Santo Domingo o no para
enseñarle la devoción del rosario en Prouille en 1208. Esta leyenda surgió de
una visión o sueño que tuvo Alano de Arrupe en el siglo XV en la que el Santo
le explicó que meditaba el rosario durante su vida, pero fuera del dicho de
Alano no hay pruebas de que esto sea verdad (Wills, 2006, págs. 3-6) . El llevar la cuenta
de las oraciones con objetos es algo que se hacía en las religiones musulmana e
hindú (Johnson, 1997, págs. 5-6) . Los anacoretas
cristianos llevaban la cuenta de los padres nuestros que rezaban con piedras
que los ayudaban a llevar la cuenta de las veces que lo habían rezado. Aunque
probablemente Domingo no recibió el Rosario, Alano se encargó de propagar la
devoción por Europa Occidental en la Baja Edad Media (Wills, 2006,
pág. 8) .
Fundó una serie de cofradías que buscaban ayudar a la salvación espiritual de
las personas, orar por las necesidades físicas y espirituales de los miembros
de la familia dominicana (Johnson, 1997, pág. 371) . Gracias a su labor,
se vinculó la devoción al rosario con la familia dominicana y en el siglo XVI
el Papa Pío V declaró a la Virgen del Rosario como la victoriosa de la Batalla
de Lepanto y su devoción del Rosario no sólo como una versión dominicana, de
oración sino que encomió a los católicos a orar siguiendo el modelo dominicano (Johnson, 1997, pág. 65) .
Tabla 11. Capilla del Rosario, templo de Santo Domingo Puebla[16].
La finalidad de explicar estas
breves biografías dominicanas es contextualizar la decoración y el simbolismo
de la Iglesia de Santo Domingo: cuando entramos al templo dominicano lo que en
realidad hacemos es una lectura de los éxitos de la Iglesia católica a través
de los dominicanos: el triunfo de la orden de Predicadores era también el éxito
del catolicismo. Cada imagen o color de la orden, comprobaba la veracidad de la
teología y espiritualidad dominicana y el servicio que le había prestado al
catolicismo desde la Cruzada contra los albigenses.
2.-
Historia de los Dominicos en Puebla
La Orden
de Predicadores llegó a la Nueva España
en 1526 con la finalidad de hacer trabajo misionero con la población
indígena (Ulloa, 1977, pág. 276) . Los franciscanos
habían sido la primera orden mendicante en arribar y escogieron los territorios
que les parecieron mejores, dejando pocas opciones para los dominicos y
agustinos que llegarían después. A pesar de ello, a los hijos espirituales de
Santo Domingo les tocó evangelizar la alta y la baja Mixteca. Sus misiones se
extendieron por los territorios que iban de Tepoztlán en el estado de Morelos e
Izúcar de Matamoros en Puebla a Oaxaca hasta las costas de Huatulco. A pesar de
que llegaron en 1526, posterior a la llegada de los franciscanos, en la
diócesis Carolense o de Tlaxcala ya
se encontraba un Obispo de la Orden de los Predicadores, Fray Julián Garcés. El
Obispo de acuerdo a la tradición local, tuvo un sueño en donde veía como los
ángeles trazaban calles en el valle de Cuetlaxcoapan,
aunque esta leyenda es cuestionada en la actualidad, no cabe duda de que cuando
se fundó la Puebla de los Ángeles, el Obispo Garcés pensó en la orden a la que
pertenecía al asignarle dos manzanas al noreste de lo que sería la plaza
central del proyecto de ciudad (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 359) . Se cree que los Dominicos ya estaban
presentes en Puebla desde 1533 por “que en 1534 ya se habla de un vicario de la
Orden y se estaba edificando la primera Iglesia” (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano
Fernández, 2000, pág. 359) .
Las manzanas donde se encontraba la
Iglesia experimentaron varios cambios en los siglos XVI y XVII. En el siglo XVI
se dieron tres modificaciones arquitectónicas a la Iglesia y Convento:
a).- 1535 Casi todo el convento
estaba concluido
b).- En 1549 “se
concluía el primer templecito formal de muros pesados y techumbre de viguería” (Merlo
Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 360)
c).- Se comenzó a remodelar el templo en 1571 “cuando los
muros externos comenzaron a cubrir la Iglesia primitiva”
d).- En 1574 se suspenden las obras de remodelación
e).- En 1593 se concluyen los muros
f).- En 1611 se concluyó la obra salvo la cúpula y la torre
g).- En 1632 Se comenzó la decoración interior del templo
h).- El 12 de diciembre de 1659 se concluyó y bendijo la
decoración interna de la Iglesia (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000) .
i).- 1688-92 Se construye el retablo del altar mayor (Guía del Patrimonio Religioso de la Ciudad
de Puebla, 1987, pág. 54) .
Aparte
de la labor evangelizadora de la Orden de Predicadores en la ciudad de Puebla y
la región Mixteca, administraron el Colegio de San Luis que se encontraba en la
cuadra entre las actuales 5 de mayo, 8 poniente y 10 poniente. Este Colegio
funcionó como seminario para la formación de seminaristas de la Orden de los
dominicos y también preparó a alumnos para tomar el examen para ser reconocidos
como licenciados por parte de la Real y Pontificia Universidad de México.
Lo que interesa para esta tarea es mencionar
los elementos arquitectónicos de la
Iglesia que se especifican en el trabajo: algunos, como el púlpito ya fueron
estudiados en líneas anteriores, pero faltan otros elementos que por los
cambios que se dieron a partir del Concilio Vaticano II, y el documento Sacrosanctum Concilium, desentonan con
el estilo barroco del retablo; como ejemplo podemos mencionar el “altar separado del retablo y un ambón” además
de la sillería entre las que está la sede, de madera y forma rectangular, que
no hace juego con la magnificencia del retablo del altar mayor y que para el
Maestro Merlo desentonan con el resto del conjunto, una opinión con la que
concuerda el autor de este texto (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 385) . El ambón es el lugar
físico desde el que se proclama la palabra de Dios, contenida en la Biblia. Por
ser el lugar desde el que se proclama la palabra divina, se considera un lugar
sagrado que expone lecturas inspiradas por Dios. De acuerdo al catecismo de la
Iglesia Católica se le describe como el lugar en el que "La dignidad de la
Palabra de Dios exige que en la iglesia haya un sitio reservado para su
anuncio, hacia el que, durante la liturgia de la Palabra, se vuelva
espontáneamente la atención de los fieles" (1184), pero es sencillo con
una plancha de madera lo suficientemente grande para acomodar libros de gran
tamaño, pero no es estéticamente hermoso, desde el punto de vista de este autor,
hay una escena en bronce o imitación de bronce de lo que parece ser la
anunciación. El ambón hace juego con el altar, que está hecho de los mismos
materiales, sólo que muestra un perro con una antorcha iluminando a la tierra,
el rostro de Cristo, la estrella que de acuerdo a la leyenda le vio la madrina
de Santo Domingo de Guzmán el día su bautizo.
Al
entrar se observa que a lo largo de la nave principal se construyeron capillas
hornacinas logrando que la división original del templo, en tres zonas, quedara
intacta: sotocoro, cuerpo de la Iglesia y el crucero con el presbiterio. Las
yeserías que decoran las bóvedas de la iglesia, compuestas por motivos
ornamentales y figuras de santos, fueron realizadas durante el siglo XVIII,
casi dos siglos después que se había terminado la obra arquitectónica (Guía del Patrimonio Religioso de la Ciudad
de Puebla, 1987, pág. 58)
Tabla 12. Nave del templo de Santo
Domingo Puebla[17]
Al final de esa vista
sobresale el altar es una parte importante de las celebraciones cristianas
porque es sobre esa superficie que se conmemora la última cena, momento en el
que Cristo los encomió a recordarlo al partir el pan y tomar del cáliz. El
altar es aquel instrumento sobre el que se realiza tal acto conmemorativo desde
el comienzo del cristianismo.
Tabla 13. Altar mayor de la Iglesia de Santo Domingo, ver
ambón y altar.[18]
La nave
interior de la Iglesia—las bancas, los reclinatorios y la decoración—están
encaminadas a que el individuo dirija la mirada hacia el altar mayor (Rose,
2001, pág. 623) .
No encontramos en este templo una
pila bautismal: proponemos algunas hipótesis que faltaría corroborar. Santo
Domingo fue una Iglesia en la ciudad naciente de Puebla antes de que se
cambiara la Sede del Obispo de Tlaxcala a Puebla, así como existen pilas
bautismales en algunos conventos de los dominicos en Yanhuitlán, Oaxaca, es
probable que haya habido una pila bautismal en su templo y este desapareció por
disposición del Obispo ya sea cuando se establecieron en la ciudad de Puebla o
a partir de los problemas que se suscitaron entre el Obispo Juan de Palafox y
Mendoza y las órdenes regulares.
Tabla 14. Pila bautismal en convento dominicano en Yanhuitlán[19]
El tipo
de decorado de la nave central de Santo Domingo es descrito como un “barroco
rico” que contrasta con el barroco exuberante de la contigua Capilla del
Rosario. El Barroco rico se caracteriza según Edgar Franco por “las
columnas salomónicas, así como los trabajos de ‘yesería’ en el interior de los
templos, ornamento más rico y cargado, siguiendo las pautas del capricho y la
fantasía de los diseñadores” (Franco Flores, pág. 5)
Epílogo.
El siglo
XIX fue trágico para partes de la estructura del conjunto del convento y la
Iglesia de Santo Domingo. Las leyes liberales del Presidente Juárez y la
transformación del entorno cultural del México decimonónico significaron la
transformación de muchos templos en la República mexicana. El templo poblano de
Santo Domingo no fue la excepción, y aunque el objeto de nuestro estudio que es
la nave principal no fue tocado, se destruyó su atrio para convertirlo en
locales comerciales, se destruyó parte del claustro, las oficinas de la Inquisición
y la capilla del Capítulo para construir la calle de Reforma (actual 6 poniente
100-200). La nave principal no fue dañada, pero en el crucero donde
contemplamos la Capilla del Rosario, si volteamos la vista veremos un arco
tapiado y en la parte inferior una imagen de la Virgen de la Soledad, a la que
se le da el pésame en semana santa. Ese arco es la antigua entrada a la capilla
del capítulo destrozado por las Leyes de Reforma. La austeridad del repellado
de la pared, contrasta con los retablos de barroco exuberante que se encuentran
a los lados y sirven de recordatorio de lo que ha perdido la Orden de
Predicadores desde su arribo a la capital de Puebla en el siglo XVI.
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[1] [En este trabajo empleamos como
sinónimos la Orden de Predicadores y la Orden de Dominicos o dominicana].
[2] [Ver tabla 2 para el escudo].
[3]
[https://www.artmajeur.com/es/artist/guaubaca/collection/iglesias-en-america-latina-ii/1366561/artwork/puebla-mexico-iglesia-de-santo-domingo-y-capilla-del-rosario-vista-exterior/5353879].
[4][https://www.google.com.mx/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&ved=&url=https%3A%2F%2Fcommons.wikimedia.org%2Fwiki%2FFile%3ADominican_cross_basic.svg&psig=AFQjCNHxYs-jslu26gAI9jSpoI92uBy9tw&ust=1500833388234050].
[5]
[http://heraldicahispana.com/png/Daza2.png].
[6] [Recordemos que la Occitania en
ese momento no era aún parte del reino de Francia].
[7] (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 383)
[8]
[http://static.panoramio.com/photos/large/9412473.jpg].
[9] [ver tabla 5].
[10] [Hay debate sobre que tanto
influyó Catalina en la decisión del Papa de regresar a Roma].
[11] (Merlo Juárez, Eduardo y José
Antonio Quijano Fernández, 2000)
[12]
[http://i.ytimg.com/vi/9Yq3iVyPRiQ/mqdefault.jpg].
[13] (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 370)
[14] (Merlo Juárez, Eduardo y José Antonio Quijano Fernández, 2000, pág. 367)
[15]
[http://scontent.cdninstagram.com/t51.2885-15/s480x480/e35/17076254_1367031060002410_376204728146591744_n.jpg?ig_cache_key=MTQ2Njk4MjgxMDg2Mjk5MzI2OA%3D%3D.2].
[16][https://www.google.com.mx/search?q=pulpito+santo+domingo+puebla&site=webhp&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwj-656G1Z3VAhVJ0iYKHWEDDCYQ_AUIBigB&biw=1920&bih=925#imgrc=w78cxtRUg4SJqM].
[17]
[https://media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-s/06/c8/21/ce/church-of-santo-domingo.jpg].
[18]
[http://cvc.cervantes.es/img/puebla/Paseo/templo_domingo5.jpg].
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